Los duelos no sólo se pasan cuando alguien (?/??) fallece, rompemos una relación de pareja o de amistad, dejamos un trabajo…, sino que también aparecen cuando dejamos atrás un lugar. La casa ? de nuestra infancia, el pueblo donde pasábamos los veranos, el piso del erasmus…
Los recuerdos, las sensaciones, que hemos vivido en esa casa, ciudad, etc., se asocian a los espacios, incluso a los muebles, a los cuadros… Es curioso que cuando contamos algo de nuestro pasado, a menudo describimos el lugar y el espacio en el que estábamos.
Escribiendo este post recordaba la típica película americana, en la que los niños se hacen mayores y los padres se mudan a una casa más pequeña. A menudo aparece una escena de la madre observando la pared donde iba apuntando las alturas de los niños, ¡cuánta nostalgia en esa mirada!
O cuando visitas la casa de alguien, y te cuenta la historia del típico mueble que ha ido pasando de generación en generación.
Dejar algo atrás duele, da pena, nostalgia, tristeza… incluso a veces da mucha rabia, enfada… Se nos queda un sentimiento de vacío inevitable, lo que hemos vivido allí, no se podrá repetir de la misma forma. Incluso aunque no queramos repetir nada, porque nos pasaron cosas desagradables, en general, algo de este vacío persiste.
La elaboración de estos sentimientos y de este vacío es lo que cada uno a su manera y según sus tiempos necesita ir haciendo.
Poco a poco, los sentimientos pierden fuelle y el vacío va reduciendo su tamaño, dejando espacio para lo nuevo que viene. Pero para ello es necesario hacer ese trabajo de elaboración tanto en niños como en adultos, no dejar que pase el tiempo y ya.
Como plantea Edith Eger en la novela La bailarina de Auschwitz:
“El tiempo no cura. Lo que cura es lo que haces con el tiempo. Curarse es posible cuando decidimos asumir la responsabilidad, cuando decidimos correr riesgos y, por último, cuando decidimos liberarnos de la herida, dejar atrás el pasado o la pena”.
Sino esa sensación de vacío, esas emociones se nos quedan dentro encapsuladas pudiendo generar síntomas psicológicos y salir de formas peores.





